¿Qué mantiene el problema? El modelo de disociación estructural
Ya vimos qué es el TID, cómo se vive subjetivamente y qué mitos lo rodean. Corresponde ahora preguntarnos: ¿qué modelo teórico explica, con mayor solidez, por qué se desarrolla y por qué se mantiene en el tiempo?
La Teoría de la Disociación Estructural
El marco teórico más utilizado actualmente para comprender el TID es la Teoría de la Disociación Estructural de la Personalidad, desarrollada por Onno van der Hart, Ellert Nijenhuis y Kathy Steele (2006) en su obra de referencia The Haunted Self. Este modelo propone que ninguna persona nace con una personalidad ya integrada: la integración es un logro del desarrollo, que en condiciones normales se va consolidando en la infancia. Cuando un trauma —particularmente si es temprano, severo y sostenido— interrumpe ese proceso, la personalidad puede quedar dividida en partes que no logran integrarse entre sí (Van der Hart et al., 2006).
Partes "Aparentemente Normales" y partes "Emocionales"
El modelo distingue dos tipos de partes disociativas. Las llamadas Partes Aparentemente Normales (PAN) son las que gestionan la vida cotidiana: trabajan, socializan, cumplen responsabilidades, y tienden a evitar activamente cualquier contacto con el material traumático. Las Partes Emocionales (PE), en cambio, permanecen fijadas en la experiencia traumática, y almacenan las emociones, sensaciones físicas y respuestas defensivas —lucha, huida, congelamiento— que no pudieron procesarse en su momento (Nijenhuis et al., 2010, como se citó en Instituto de Psicotraumatología, s.f.). Ambos tipos de partes funcionan con patrones de comportamiento incompatibles entre sí, lo cual genera el conflicto interno que describimos en el segundo artículo de esta serie.
Tres niveles de disociación estructural
Un aporte especialmente útil de este modelo es que no trata a todos los cuadros disociativos como equivalentes, sino que propone una gradación en tres niveles. La disociación estructural primaria —típicamente asociada al TEPT simple— involucra una sola PAN y una sola PE. La disociación estructural secundaria —vinculada a cuadros como el Trastorno Límite de la Personalidad y otros trastornos disociativos no especificados— involucra una PAN y múltiples PE. La disociación estructural terciaria, característica específicamente del TID, involucra múltiples PAN y múltiples PE (Van der Hart et al., 2006). Esta gradación ayuda a entender por qué el TID suele desarrollarse en contextos de trauma particularmente crónico y temprano, a diferencia de otros cuadros disociativos más acotados.
¿Por qué se mantiene el problema en el tiempo?
Desde este modelo, lo que sostiene el trastorno no es únicamente el hecho traumático original, sino la función adaptativa que cumple la propia división: mientras la PAN evita el contacto con el material traumático para poder sostener la vida cotidiana, la PE queda encapsulada, sin posibilidad de integrarse a la narrativa vital de la persona (Nijenhuis & Van der Hart, 2011). Esta separación, que en su momento permitió sobrevivir a una situación insoportable, se sostiene después incluso cuando el peligro original ya no está presente — precisamente porque nunca hubo condiciones seguras para procesarlo de otra manera.
Qué significa esto para el tratamiento
Entender el TID desde este modelo tiene una consecuencia clínica directa, que desarrollaremos en el próximo artículo: el objetivo terapéutico no es "eliminar" partes ni forzar una integración prematura, sino trabajar de forma gradual y segura para que las distintas partes de la personalidad puedan finalmente cooperar entre sí, y eventualmente integrarse en una experiencia de identidad más continua.
Referencias
Nijenhuis, E. R. S., & Van der Hart, O. (2011). Dissociation in trauma: A new definition and comparison with previous formulations. Journal of Trauma & Dissociation, 12(4), 416–445. https://doi.org/10.1080/15299732.2011.570592
Van der Hart, O., Nijenhuis, E. R. S., & Steele, K. (2006). The haunted self: Structural dissociation and the treatment of chronic traumatization. W. W. Norton & Company.



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